Archive for the ‘probreza argentina’ Category

Violencia Social

Lunes, Noviembre 24th, 2008

Los niveles de delincuencia dependiendo de qué diario uno se dedique a analizar en la Argentina, están cada vez mas altos. Desde diferentes sectores del gobierno nacional y provinciales, ante las preguntas de los periodistas, la respuesta de los funcionarios pasa por indicar que sólo es una sensación de inseguridad, mientras tanto los muertos en manos de los delincuentes se suman diariamente.
Una ola de violencia azota a las grandes ciudades del país y hoy estamos desgarrándonos las vestiduras ante la inacción del Estado, ese Estado que en la década del noventa la mayoría de la población estuvo de acuerdo en desmantelar en aras del mercado y la libre competencia. Esa tan mentada libertad de acción de los individuos, en donde los más aptos sobreviven.
Ninguno de los políticos y dirigentes de esa época que hoy continúan en sectores de poder (legislativo y ejecutivos provinciales), nos alertó de los posibles resultados de generar una sociedad competitiva en donde el otro deja de ser un cooperador en la sociedad y pasa a ser visto como un tercero con el cual debo luchar por los recursos escasos.
El Estado en la década del noventa realizó un paso al costado desde un óptica neoliberal generando una ola de privatizaciones y dejando atrás las visiones de políticas universales, pasando a las denominadas políticas focalizadas que aún se mantienen en lo social. Supuestamente el Estado velaría por aquellos sectores desfavorecidos por el mercado, permitiéndoles insertarse de algún modo.
Lamentablemente con sólo subirse a un vehículo y realizar una gira por los cordones urbanos, sólo de día por cuestiones de seguridad física, uno puede darse cuenta de que las promesas de seguridad social, no fueron cumplidas. Los llamados antiguamente cordones industriales, hoy los podemos ver como cordones de pobreza y exclusión social.
Deseábamos ser parte del desarrollo que nos vendieron en los noventas en donde seríamos competitivos, pero no queremos aceptar que en el espacio de la competencia, ese otro competirá con las herramientas que posea. No nos fijamos que las herramientas que les dejamos a todos aquellos que fueron excluidos del sistema, son aquellas que puedan tomar por la fuerza.
En la selva los animales no se preocupan por el otro, a menos que ese otro sea un peligro a su supervivencia. Hoy nosotros los animales, estamos preocupados por nuestra supervivencia y por lo tanto, exigimos que ese Estado que otrora era demonizado, participe activamente en nuestra protección. Es cierto que la teoría liberal plantea que el Estado debe proveer la defensa de los ciudadanos mediante la fuerza pública, pero nos olvidamos que esa misma teoría no nos asegura el éxito.
Uno de los puntos en este momento en discusión, pasa por la edad de imputación de los menores de edad. Con dieciocho años no alcanza, hay que bajarla. ¿Alcanzará con catorce años?, tal vez ¿habrá que llevarla a doce?, por qué no llevarla a diez, o a ocho, o no importa, si es diferente y excluido hay que reprimirlo.
Las cárceles, perdón, los centros de recuperación, se encuentran saturados por la sobre población. El Estado se ha preocupado construyendo varios centros de recuperación de delincuentes, pero no dan abasto. Pareciera que la respuesta mágica de aumentar los espacios de detención, no dan el resultado esperado.
Aquellos que se han logrado adaptar a las condiciones que no deseaban de antemano, ahora nos molestan. ¿No es que ha llegado la hora de empezar a pensar que en la sociedad, por lo menos la nuestra latinoamericana, no puede continuar por el camino de la individualidad? Ha llegado el momento de que la sociedad argentina vea a aquellos que sufren por la indiferencia social.
Si como sociedad no nos empezamos a preocupar y procurar en intentar modificar este sentir de individualidad, el futuro que nos espera no creo que sea muy promisorio. Viejos discursos vuelven a aparecer en el colectivo, mano dura para los delincuentes, esta salida la intentamos con anterioridad y así nos fue.
Aquellos que tengan animales saben que si lo azotan y golpean, tarde o temprano les devolverán el favor. Nosotros los animales que ¿pensamos?, nos golpeamos continuamente entre nosotros, ¿por qué nos asombramos del resultado? Es hora de volver a las políticas universales sociales, para resolver esto entre todos.

Lic. Hugo Morris - 28/octubre/2008

Venta de droga en escuelas

Miércoles, Noviembre 5th, 2008

Crece el consumo de paco en alumnos

El “paco” es la basura, el residuo de la fabricación de una droga más costosa como la cocaína. Por cada dosis de la droga blanca se produce, aproximadamente, 9 dosis de paco. Según datos, de cada 10kg de hojas de coca que llega al laboratorio, que se mezcla con distintos químicos para llegar a obtener cocaína de máxima pureza, sólo queda un kilo. De ese modo, los nueve kilos restantes de basura, esa mezcla de parafina, bencina, éter, ácido sulfúrico y otros químicos, que antes se tiraban a la basura, ahora son utilizados para producir paco.
Primero arrancaron con el sector más vulnerable, con ciudadanos marginales, pero en la actualidad producen tanto que se lo tienen que vender a alguien, por ello el objetivo ahora está puesto en las escuelas. Ya no apuntan a sectores sociales de clase baja, sino también a la clase media. Se trata de una modalidad que creció mucho en este último año, y los expertos advierten que “donde hay una escuela, hay un dealer”. Según informaron, por semana, 450 chicos ingresan a tratamientos por su adicción a la llamada “droga que licua el cerebro”.
El tema fue consultado a voceros de la Dirección de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires y del Ministerio de Educación porteño, donde reconocieron que “los chicos están en verdadero peligro, y que la guerra contra el paco se viene perdiendo, y las instituciones educativas son para muchos niños el último refugio.
Los resultados de estudios estadísticos elaborados por el Sedronar, organismo oficial encargado de atacar el flagelo de las drogas en la sociedad, generan una combinación de asombro, preocupación y tristeza. Sostienen que hay más de 18000 chicos que se encuentran realizando tratamientos para dejar el paco, y son alrededor de 450 por semana los pibes que “tocan fondo” en su adicción.
Según los informes realizados por el Observatorio Argentino de Drogas, dependiente de la Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), se difundió que hay casi 85.000 consumidores de paco en Argentina.
Estadísticas arrojaron datos alarmantes, entre 2001 y 2005, el consumo de esta droga, creció 200%. De acuerdo a este informe, algunos enfermos llegan a los tratamientos convencidos por su familia después de mucho sufrimiento; otros, derivados por la Justicia en el marco de procesos que muchas veces están ligados a situaciones delictivas.
El paco es una sustancia que “les licua el cerebro” en pocas semanas, y ya no hay vuelta atrás, no existe reparación posible”. El problema es que no se atacan las causas, no existe una política seria y eficiente para combatir la producción de drogas.
Hace falta un Estado mas contenedor con políticas públicas activas, a la vez que las familias deben estar mucho más presentes en la vida de los niños y adolescentes; en particular en edades de mayor vulnerabilidad e incertidumbres.
El “paco” más que ninguna otra droga, está orientada a sectores juveniles. Se lo consume a edad cada vez más temprana, por ello hay que proteger a los chicos y estar presente en los lugares donde pueden ser impulsados para el consumo.
Esperamos que el Estado Argentino tome conciencia de la realidad que estamos viviendo en el tema droga y actúe ya, con urgencia, para evitar que se repita la historia en nuestro país, e impedir que una generación sea desvastada, en este caso por la droga.

La diferencia de los iguales

Jueves, Octubre 30th, 2008

Es indudable que en Argentina no todos sus ciudadanos son libres e iguales como profesa el ideario liberal. En este país, como en todo el mundo, existen diferencias con las que las personas nacen, viven y generalmente mueren. Estas diferencias sociales condicionan todas las actividades que los sujetos pueden realizar, definen su grupo de pertenencia, sus patrones de consumo y hasta qué tipo de educación tendrán que cursar.
El problema de estas diferencias es que son reforzadas y legitimadas por el propio sistema, encontrando al sistema educativo como pilar para legitimar las desigualdades de origen.
Dentro del sistema educativo esta instaurada la visión de que no progresa quien no quiere, no estudia el que prefiere hacer otra cosa o simplemente el que no tiene las condiciones para poder cursar y rendir ciertas asignaciones en determinado periodo de tiempo, y sólo triunfa quien se esmera y por mérito personal. El sistema de educación argentino toma a todos los individuos partiendo de la base que son iguales, pero en realidad no lo son. Muchos de ellos provienen de familias en estado de vulnerabilidad y los contenidos de este sistema no les son propios, o significativos para su vida.
Es muy difícil que estas diferencias de origen se atenúen en el sistema de educación, generalmente la clase baja no termina la escolaridad obligatoria, recordemos que son trece años (dividido en preescolar, primaria y secundaria), o si lo termina lo hacen en establecimientos considerados de baja calidad y ni hablar de utilizar el sistema público de enseñanza universitaria.
Fue un gran logro la enseñanza pública y la masificación de la educación, pero es a partir de estas conquistas incuestionables que tenemos que repensar un sistema más justo. El fracaso escolar, la sobre edad y la gran diferencia de calidad que existe entre las instituciones dentro de nuestro sistema son sólo algunos problemas que podemos mencionar.
Propongo pensar una escuela justa en sentido que pensó Dubet. Es decir una escuela que atenúe estas diferencias, que garantice a los jóvenes de clases populares una serie de contenidos que les puedan servir en su vida cotidiana. Una escuela en donde las diferencias de origen no condicione la escolaridad de los niños. Que no sea sólo el mérito y las buenas calificaciones lo único que se premie en el sistema.
El sistema publico de educación y la eliminación de los exámenes de ingresos a casi todos los secundarios públicos del país en un gran logro en la democratización de la educación, pero el sistema continúa siendo muy fragmentado en su interior. La diferencia que los niños traen desde su hogar generalmente tiende a acentuarse y por ahora esta, lejos de ser un sistema que lo puedan aprovechar todas las clases sociales por igual.

Horacio Luis Manzato, tiene 25 años, oriundo de Villaguay, Entre Ríos, Argentina.
Es Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires.
Actualmente cursa la carrera de Derecho en la U.B.A. mientras termina el profesorado de Ciencias Políticas.  Asimismo colabora en un proyecto sobre investigación de Geopolítica en la Universidad del Salvador.

Lo que no queremos ver

Martes, Octubre 28th, 2008

A diario los bonaerenses (aquellos que habitan en el primer y segundo cordón de Buenos Aires), para llegar a sus trabajos o para asistir a los diferentes centros de educación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) toman diferentes medios de transporte que no dan abasto, desplazándose durante horas desde sus casas a sus destinos inmersos en sus propios problemas.
En este entrecruzar de individuos que pareciera que no comparten un destino en común, aquellos que no logran integrarse en el sistema socio-económico (dígase excluidos sociales) pululan entre estos individuos que se desplazan diariamente en la ciudad. Hasta no hace mucho tiempo atrás, los excluidos eran una categoría que sólo les importaban a los cientistas sociales que veían un emergente problema en ciernes.
La Argentina, el tan mentado granero del mundo, no logra dar respuesta a sus propios hijos que se encuentran intentando sobrevivir en el laberinto ciudadano, los ciudadanos invisibles que por todos los lugares de la ciudad se tropiezan con los que hasta hoy pueden reconocerse como partícipes del progreso económico.
El Jefe de Gobierno del CABA (Mauricio Macri), ha planteado la posibilidad neoliberal de integrar a los invisibles que se vuelven visibles cuando incomodan con su presencia a los automovilistas que no logran circular con la suficiente rapidez por las calles de la ciudad, en un nuevo sistema de recolección de residuos en donde los llamados cartoneros sean blanqueados en lo impositivo.
El gran negocio del movimiento y recolección de residuos ha visto en la Argentina una continua lucha por quién se queda con éste. Este espacio descubierto por los llamados cartoneros ha generado por ejemplo expresiones como: los cartoneros están robándose la basura por que hay empresas a las cuales el municipio les paga por levantarla de las calles. Los sectores adinerados del país, solo ven a estos excluidos solo cuando les molestan por algún motivo.
La pobreza estructural en la Argentina es un mal al cual aún no se ha logrado atacar con políticas sociales universales, tal vez por la reminiscencia de viejas ideas neoliberales que aun se mantiene vivas en los dirigentes políticos, referidas al mantenimiento de las políticas focalizadas en lo social. Esto ha permitido que amplios sectores de la ciudadanía y habitantes del país estén en el espacio de los excluidos sociales.
Aún cuando la Constitución Nacional en su artículo 14 bis indica que la salud, educación y el trabajo, como también la vivienda son un derecho, esto está muy lejos de concretarse en la realidad. Los derechos del niño tan en boga en los últimos años en el discurso de muchos políticos, siguen sin ser respetados y custodiados por el Estado.
Esta invisibilidad de la que parecen sufrir los niños que todas las noches y a la madrugada los viajeros suburbanos no logran ver pero si observar, pueden ser encontrados sobre los trenes y en los callejones de la ciudad drogándose con pegamento u otro químico económico a su alcance, mientras intentan ganarse el pan o mendigando en los trenes o levantando cartón en las calles de la ciudad.

Lic. Hugo Morris

Violencia Familiar

Martes, Octubre 21st, 2008

Según una investigación de la Universidad de Buenos Aires que se hizo en jardines y escuelas primarias de Capital Federal, se detecto un aumento del 36% (425 mas) en estos últimos 10 años, de casos de violencia familiar en escuelas (1590 casos en total). Los investigadores aseguran que “se considera a la escuela como el mejor lugar de detección del maltrato familiar”.
Se trata de niños y niñas que en forma crónica pegan, muerden, insultan o reaccionan de manera agresiva frente a situaciones cotidianas que se dan en relación con sus compañeros de escuela. O chicos que se aíslan y no se relacionan con sus pares.
Existen distintas formas de violencia: el maltrato físico, que se evidencia en chicos con moretones, quemaduras u otras heridas. Supuestos accidentes a repetición. Abandono físico: es el caso del niño que va sucio a la escuela. Su alimentación y vestimenta siempre son insuficientes. Maltrato emocional: los padres lo desvalorizan con humillaciones verbales. Abandono emocional: los padres son fríos. No abrazan, no miran ni acarician. Abuso sexual: los padres o allegados se estimulan sexualmente con el nene. Va desde exhibirse desnudo hasta mostrarles pornografía o abusarlo físicamente. Mendicidad: el niño es usado por los padres o cuidadores para mendigar. Trabajo del menor: los padres asignan al nene en forma obligatoria y continua trabajos domésticos. Corrupción: los padres o responsables premian al nene por robar, alcoholizarse o drogarse. Lo inician en contactos sexuales o la prostitución. Participación del menor en acciones delictivas: lo que comúnmente conocemos como usar al nene de “campana”. Muchas son las formas de ejercer la violencia y el maltrato familiar, siempre se oculto y aún hoy se oculta.
En todos los países del mundo se considera a la escuela como el mejor lugar de detección del maltrato porque es el lugar donde las niñas y los niños pasan más tiempo fuera de su casa. Y son los docentes los que pueden observar en sus alumnos un cambio de conducta, de aprendizaje o cambios bruscos de la personalidad. Hoy en día los docentes están más capacitados para detectar estos síntomas.
Según surge de la investigación realizada, apenas el 55% de los chicos que padecen violencia familiar asisten a algún tipo de tratamiento. Otro 30% no esta recibiendo atención. Y en el 20% restante los docentes ignoran lo que esta ocurriendo.
Los investigadores analizan que puede ser que haya más casos de violencia y abuso hacia los niños, como resultado del complejo entorno social en que las familias están inmersas, más allá de su pertenencia a sectores bajos, medios o altos.
Si bien en nuestro ordenamiento jurídico, la Ley 24417 de violencia familiar de Capital y las provincias obligan a los maestros de instituciones públicas y privadas a denunciar cuando detectan que un alumno es víctima de violencia familiar; muchos de los docentes no lo hacen porque saben que algunos agresores persiguen a los denunciantes. Otras veces son hostigados o presionados por el personal jerárquico de la escuela. Otras veces no denuncian por que la ineficacia o el mal abordaje que, en ocasiones, comete la Justicia o los organismos administrativos, los agobia.
Si bien, actualmente los docentes se encuentran mas capacitados para detectar en forma temprana signos de violencia en los niños, esa detección temprana, solo tiene sentido si se la articula con programas de largo plazo del Estado que ayuden a reconstruir los vínculos dañados, generando desde el Ministerio de Educación, grupos de prevención y contención de la violencia familiar, integrado por personal idóneo y capacitado para hacer frente a esta problemática social que día a día va creciendo en nuestro país, y tanto nos preocupa a todos, por el bienestar de nuestros niños.

Julieta Soledad Di Stefano, 26 años, ciudad de buenos aires, Argentina. Estudiante de derecho en la universidad de buenos aires; iniciando la carrera de sociología en la universidad de buenos aires. Colabora como voluntaria en proyectos para orientación y contención en violencia familiar y de la mujer.

Ojos que no ven, corazón que no siente: Problema que no se resuelve

Miércoles, Octubre 8th, 2008

El 24 de Septiembre último, como parte de su gira por Nueva York (EE.UU.), Cristina Fernández de Kirchner se hizo presente en la Fundación Alas (América Latina en Acción Solidaria) en ocasión de la conferencia “Los niños en América Latina: Un futuro sin Pobreza”. Frente a los muchos artistas, intelectuales y líderes empresariales que confluyeron en la constitución de esta organización sin fines de lucro (que tiene por objetivo la promoción del Desarrollo Infantil Temprano como la herramienta potencialmente más efectiva en la lucha contra la pobreza en América Latina y el Caribe), la Presidenta de los argentinos resaltó la importancia de que estas personas – que se destacan entre las más influyentes del continente – “se dediquen a darle visibilidad, pongan luz y micrófonos a temas como el de la pobreza y el de los niños…”.
En los mismos días en que la Presidenta enunció estas palabras, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) – protagonista de numerosas polémicas en los últimos años por la irregularidad en sus mediciones – publicó la “Incidencia de la pobreza e indigencia en el total de aglomerados urbanos y por región estadística”. En este informe se detalla que el índice de pobreza actual en la Argentina es de 17,8% (4.348.000 personas), lo cuál implica un descenso en esta cifra – en el último año – de cuatro puntos y cuatro décimas porcentuales.
Sin embargo, la cifra citada contrasta con la realidad argentina observable para todo aquel que habite este país. Sin ir más lejos, en la misma capital de la República se observa un incremento irrefrenable de la población de las Villas Miserias (según un informe de la Defensoría de la Ciudad de Buenos Aires, del año 2001 a la fecha por lo menos se duplicó la población que habita estas áreas, aumentando – tan sólo en el último año y medio – más del 30%).
Expertos señalan que en el mejor de los escenarios, la cifra de pobres en la actualidad debiera ser similar a la registrada a finales del 2007: casi 30% (es decir, más de 3.000.000 de personas que las incluidas en el censo oficial) o, tomando en consideración el elevamiento del costo de vida en el país, dos o tres puntos porcentuales mayor.
Resulta por lo menos llamativo, entonces, lo enunciado por la Presidenta Fernández de Kirchner en Fundación Alas, al ser su Gestión responsable de alterar los números que debieran “dar visibilidad al problema de la pobreza”. Dicen los que saben que el primer paso para llegar a la resolución de un problema es el reconocimiento del mismo. Por consiguiente, que la alta dirigencia de la República Argentina se tome el trabajo de disimular y evitar la dimensión real de la pobreza en este país, sólo deriva en la triste presunción de que la resolución a este problema no se encuentra próxima. En definitiva: ojos que no ven, corazón que no siente, problema que no se resuelve.

María del Pilar Assefh, tiene 22 años, en Julio terminó la cursada de la Licenciatura en Comunicación con orientación en “Estudios Culturales” en la Universidad de San Andrés, Buenos Aires.
Actualmente trabaja en la Tesis de Grado de dicha carrera, la cuál se centra en comunicación política y medios de comunicación en Argentina. Al mismo tiempo, colabora en distintos proyectos relacionados con el medio ambiente y el Tercer Sector en Argentina.

Pobres y pobreza en Argentina: un problema estructural.

Sábado, Septiembre 13th, 2008

Muchos se preguntan como en un país como Argentina, productor de alimentos por excelencia, existe pobreza extrema y desnutrición. En principio suena inconcebible que, en un país que produce alimentos para aproximadamente tres veces la cantidad de personas que viven en él, aun hoy muchos mueren de hambre. Aunque cuando pensamos sobre el tema la respuesta sale a la luz, el gran problema argentino y latinoamericano por excelencia es la MALA DISTRIBUCION DE LA RIQUEZA. Latinoamérica, con Brasil a la cabeza, es la zona más desigual del mundo y Argentina no está exenta para nada de esta realidad.
Si hay alimentos para todos y no todos tenemos la suerte de estar bien alimentados la ecuación es fácil, hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco o que no tienen nada. Y esta es una lógica devastadora que en Argentina comenzó a profundizarse con la última dictadura y mantuvo su apogeo con las políticas neoliberales de la década del 90 y recién en la post crisis del 2001 (bien o mal) se intentó hacer algo para revertir esta situación.
Lamentablemente la pobreza en Argentina es estructural, existió siempre y se profundizó en la década pasada. Las políticas de desregularización de la economía sólo incrementaron la diferencia social. Los sectores industriales y de servicios públicos, principales generadores de empleo en el país, fueron los que más sufrieron con esta ola privatizadora. La flexibilización laboral y la hiper desocupación hicieron que muchas personas queden marginadas del sistema o trabajen por salarios de hambre en jornadas inhumanas. Empresas extranjeras y algunos sectores de la burguesía nacional se beneficiaban con la mano de obra barata y la renta extraordinaria que proponía un sector político orientado a favorecer el capitalismo trasnacional y despreocupado por las consecuencias sociales.
Argentina además de ser un productor de alimentos, materias primas, también es un exportador de estos productos. El problema es que al exportar este tipo de materias, que no producen valor agregado, lo que ocurre en el país es que no se genera empleo y son solamente las clases productoras las que se benefician. Según mi opinión esta es la respuesta a la pregunta de por qué existe desnutrición en un país que produce mucho más alimento de lo que necesitan sus habitantes, sencillamente porque muchos de sus habitantes solamente los ven pasar.

Horacio Luis Manzato, tiene 25 años, oriundo de Villaguay, Entre Ríos, Argentina.
Es Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires.
Actualmente cursa la carrera de Derecho en la U.B.A. mientras termina el profesorado de Ciencias Políticas.  Asimismo colabora en un proyecto sobre investigación de Geopolítica en la Universidad del Salvador.

Los Invisibles

Martes, Septiembre 9th, 2008

En la actualidad, la cuestión de la Pobreza está cobrando un tinte casi místico en Argentina. Ya no se trata de enfrentar la realidad de un problema para todos observable, sino de enfrentar la realidad de un problema que todos evaden observar. Cuál si tuvieran los ojos vendados con una tela impenetrable, la mayoría de los argentinos decide posar su mirada más allá de esta situación y preocuparse por otras “realidades”. El contexto podría no ser tan crítico si este panorama no incluyera a las personas elegidas (por el voto popular ni más ni menos) para asumir y hacer algo por estos problemas que cada día se tornan más complicados en este país. En la capital misma de la Provincia de Buenos Aires, la ciudad de La Plata, un grupo de
menores vive – es decir, duerme, se droga y roba – en las mismas puertas de la Gobernación de la Provincia y la Legislatura. La locación exacta es la Plaza San Martín, en el corazón mismo de La Plata. Estos chicos, quienes conviven día a día con los diputados y senadores que de traje y corbata allí trabajan, y con el mismísimo Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, son ignorados, no sólo por los ciudadanos – por decirlo así – “comunes” sino por aquellos funcionarios públicos que han arribado a su puesto por el voto de
todo una sociedad que ha confiado en sus manos el trabajo – entre otras cosas – de sacar a estos jóvenes de la situación precaria en que viven. De ahí que la situación en Argentina no es la de enfrentar una problemática, sino la de enfrentar una doble problemática: en principio, cómo hacer para que estos “invisibles” encuentren el modo de ser “visibles” ante una sociedad que ha preferido obviar su existencia; y, luego, qué camino tomar para mejorar su situación actual. Y podría irse un paso más allá, dado que en este caso en particular estamos hablando de chicos que viven frente a la
Casa de Gobierno. Es decir, si estos “invisibles” que moran en los ojos mismos de los representantes de este gobierno, no consiguen ser observados y viven en una situación de completo abandono y ausencia de respuestas por parte del Estado, ¿qué queda entonces para todos aquellos “invisibles” que habitan en el resto del suelo argentino? ¿Cabe suponer una doble “invisibilidad” para ellos?

María del Pilar Assefh, tiene 22 años, en Julio terminó la cursada de la Licenciatura en Comunicación con orientación en “Estudios Culturales” en la Universidad de San Andrés, Buenos Aires.
Actualmente trabaja en la Tesis de Grado de dicha carrera, la cuál se centra en comunicación política y medios de comunicación en Argentina. Al mismo tiempo, colabora en distintos proyectos relacionados con el medio ambiente y el Tercer Sector en Argentina.

Entendiendo la pobreza

Sábado, Septiembre 6th, 2008

¿Qué es ser pobre? De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, pobre es una palabra de raíces latinas paupereris y tiene distintas acepciones entre ellas: “necesitado”, “que no tiene lo orial pnecesario para vivir”, “escaso insuficiente” “Humilde, de poco valor o entidad” “infeliz desdichado triste” “pacífico, quieto y de buen genio e intención” “corto de ánimo y espíritu” “mendigo”.

Estos significados solos o en conjunto nos remiten a la imagen mental de un ser indefenso, viviendo lo mismo en una ciudad perdida, un ghetto, una favela o una comunidad indígena, personas viviendo en lugares, en territorios, igual de grises que las personas que los habitan, ¿es casual que el tipo de fotografía que suele usarse para definir gráficamente la pobreza es gris, sin color? así luce desde afuera, desde lo lejano, desde los ojos del no pobre, pero, ¿como luce la pobreza desde la pobreza? Los pobres se saben pobres pues así se les ha encasillado, ¿pero su vida es blanco y negro, o tiene matices y ricos colores y texturas, incluso mucho más que la vida de quienes no son “pobres”?

El libro “Guía para el análisis social”, del banco mundial, en el capitulo: porqué debemos realizar análisis social, Dimensiones de la pobreza nos dice que… “la pobreza es multidimensional, aunque a menudo se le mida por criterios tales como los activos, el nivel de ingresos o la ingesta diaria de calorías., no se trata simplemente de una condición social. …La pobreza constituye también una posición en la sociedad, producto de las interacciones y transacciones dinámicas entre grupos e instituciones sociales…Las oportunidades económicas con que cuentan los pobres son limitadas”.
Es curioso que una institución que durante mucho tiempo se ha encargado de presionar para que los gobiernos de los países pobres establezcan políticas públicas que aumentan la marginación y la pobreza, tenga un área que hace estudios sobre pobreza, quizá es una forma irónica de investigar cómo hacer que haya más pobres en el planeta, de subsanar su culpa o quizá es que de verdad creen que pueden ayudar a superar la pobreza (aunque no a todos los pobres porque no todos los pobres lo merecen).

Más allá de las oscuras razones que tengan para estudiar la pobreza, es notorio que las investigaciones están respaldadas con datos duros, respaldados metodológicamente sin embargo aún con la fuerte carga economicista de estos estudios, se atreven a decir tímidamente que las causas de la pobreza son multidimensionales, es decir que no hay una sola causa, que son muchas y que la sociedad es un factor importante en la caracterización de la pobreza, aún más importante es el reconocimiento de que la única forma que tienen los pobres de salir de este estado es a través de la ilegalidad, pues todo lo que no entra dentro del esquema de las instituciones (políticas, jurídicas, religiosas, administrativas y económicas) no puede ser legal.

En la visión occidental hegemónica los conceptos sobre pobreza son diversos y vale la pena repasarlos para después como diría Immanuel Wallerstein impensar el concepto de pobreza.

La CEPAL por ejemplo en un estudio hecho por los investigadores Juan Carlos Feres y Xavier Mancero (Enfoques para la medición de la pobreza. Breve revisión de la literatura) se dice que….”en términos generales, la pobreza se refiere a la incapacidad de las personas de vivir una vida tolerable (PNUD, 1997)

El término pobreza tiene distintos significados en las ciencias sociales. En un trabajo reciente, Paul Spicker (1999) identifica once posibles formas de interpretar esta palabra: “necesidad”, “estándar de vida”, “insuficiencia de recursos”, “carencia de seguridad básica”, “falta de titularidades”, “privación múltiple”, “exclusión desigualdad”, “clase”, “dependencia y padecimiento inaceptable”. Todas estas interpretaciones serían mutuamente excluyentes, aunque varias de ellas pueden ser aplicadas a la vez y algunas pueden no ser aplicables en toda situación; si bien la medición de la pobreza se puede centrar en cualquiera de estas definiciones, la mayoría de los estudios económicos sobre pobreza ha centrado su atención exclusivamente en las concernientes a “necesidad”, “estándar de vida” e “insuficiencia de recursos”…..Para “identificar a los pobres se requiere comparar el bienestar de distintas personas, para evaluar si alguna de ellas tiene un nivel menor al “mínimo razonable” fijado socialmente. Cada forma de medir la pobreza tiene implícito un indicador de bienestar….

La primera explicación es una definición hecha en 1997 por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) donde se indica que la pobreza es la incapacidad de las personas de vivir una vida “tolerable”; aquí surge una pregunta obvia ¿qué es para el PNUD una vida tolerable? ¿Bajo qué esquemas y qué categorías se puede determinar lo tolerable o intolerable?. La respuesta a esta pregunta intenta darla el propio autor más adelante refiriéndose a que la mayoría de los estudios económicos sobre la pobreza se centran en la “necesidad” “insuficiencia” y “nivel de vida”; es evidente que los dos primeros conceptos se refieren a la acción de “tener” cosas materiales, de ese modo tan simple lo que haría tolerable o intolerable la vida de la gente es tener o no tener.

Esta idea nos lleva a reflexionar si en el territorio se refleja esta concepción sobre lo que es ser pobre, un territorio pobre es el que es “insuficiente” que tiene “necesidades” y un “nivel de vida” determinado? no, no siempre es así, en ocasiones los pobres viven en tierras muy ricas (lo que ha llevado a que los desplacen orillándolos a ocupar tierras áridas e improductivas) ricas en recursos naturales como madera, petróleo, minerales etcétera, a veces coincide que los pobres son también indígenas y los territorios son ricos en creencias, tradiciones y una cosmovisión que hace que vivan en equilibrio con su entorno.
Hasta donde se alcanza a ver todas estas definiciones coinciden en el hecho de que la pobreza tal como la entendemos en la actualidad es un concepto occidental, que comienza a tener sentido a partir de el arraigo del capitalismo en los esquemas económicos mundiales, es este sistema quien según Marx necesita de un ejército industrial de reserva (empobrecido) para funcionar, al capital le importa ganar, no le interesa la gente, por ello sin tocarse el corazón es capaz de cambiar a los hombres por máquinas, no importa que mueran de hambre por no tener trabajo.

Fabiola Cid Paniagua.

36 años. Licenciada en Planificación Territor la Universidad Autónoma Metropolitana. Actualmente se desempeña como gerente en el Fideicomiso Fondo de Desarrollo Social Ciudad de México (FONDESO). Antes colaboró con el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México como su representante en las Coordinaciones Territoriales de Seguridad Pública y Procuración de Justicia. Bailarina Profesional por amor a la danza, poeta por convicción y a veces editora de libros por necesidad.

Día del Niño

Lunes, Septiembre 1st, 2008

Pocos días atrás se celebró el “Día del Niño” en Argentina. Y, una vez más, las tiendas se llenaron de padres en busca de ese “regalo perfecto” para sus hijos y estos invadieron la ciudad reclamando ser el centro único de atención en este, “su” día. Y nadie objetó. Nadie sugirió que este día en realidad no debiera tratarse de regalos o gastos monetarios, sino de algo bastante más básico y fundamental: la niñez, celebrar la niñez, el ser niño; esa etapa única en la que se es eternamente inocente, en que se ríe sólo porque se puede, en que no se sabe de responsabilidades, obligaciones o dolores de cabeza. Y, sobre todo en este día, debería ser la tarea de los adultos recordar a los niños el privilegio que hoy supone el sólo tener la posibilidad de ser niño. Porque, lamentablemente, no todos gozan de ese derecho. Es probable que un niño viviendo en situación de indigencia no recuerde que este domingo debe festejar porque es “su” día o reclame a sus padres ese “regalo perfecto”. Porque un niño que no tiene para comer o una frazada que lo abrigue por las noches, y en particular si siente que debe o es obligado a trabajar, ha dejado de ser niño.
Es por ello que es indispensable tener presente - y no sólo en el Día del Niño - que la niñez no sólo debe importar por el futuro que representa, sino que debe importar, primero y fundamentalmente, por la niñez en sí misma. Y un niño viviendo en extrema situación de pobreza no sólo es despojado del sueño de un futuro promisorio, sino de su derecho a ser niño. Es necesario preocuparse e intentar hacer algo por ellos hoy, mientras aun tengan alguna posibilidad de disfrutar por lo menos un poco de su infancia. Después de todo, para responsabilidades, obligaciones y dolores de cabeza les queda el resto de sus vidas.

María del Pilar Assefh, tiene 22 años, en Julio terminó la cursada de la Licenciatura en Comunicación con orientación en “Estudios Culturales” en la Universidad de San Andrés y actualmente trabaja en la Tesis de Grado de dicha carrera, la cuál se centra en comunicación política y medios de comunicación en Argentina. Al mismo tiempo, colabora en distintos proyectos relacionados con el medio ambiente y el Tercer Sector en Argentina.

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