Los Niños y Los Juguetes
La niñez, esa etapa en la cual los seres humanos construyen su estructura mental, los valores compartidos en su comunidad, lo bueno, lo malo, lo bello, lo feo, los sueños a futuro, los deseos a realizar, etc.
Esos niños que desean poder tener entre sus manos aquellos juguetes que los saludan tras las vidrieras de las jugueterías en los barrios altos, bajos y medios. Pero tal gato parado frente a la carnicería, esos juguetes son inalcanzables para cada vez un mayor número de niños y niñas en un país que sólo se dedica a declamar la importancia de los derechos de los niños y niñas, pero sin hacer algo en concreto.
Darse una vuelta por Palermo, darse una vuelta por Recoleta, darse una vuelta por La Boca, darse una vuelta por…., lo que le hace falta al país es darse una vuelta, pero no por los barrios, sino darse una vuelta de conciencia y mirarse hacia adentro y darse cuenta que los tan llamados derechos de los niños, por ejemplo el de jugar, no se cumple entre tantos otros.
En casi cada esquina de la ciudad, no importa cual pues en la mayoría acontece, nos encontraremos con niños y niñas que no están jugando, muy por el contrario, realizan acciones que no les corresponden a su edad. El trabajo infantil en sus mas crudos exponentes puede ser encontrado a la vuelta de la esquina, los abre puertas, los limpia vidrios, aquellos que ofrecen estampitas religiosas a cambio de unas monedas.
En cada hora del día o de la noche es posible encontrar a ejércitos de niñas y niños que ejercen diversos trabajos, en los horarios que se supone que los menores de edad deben estar en los centros educativos, dado que la educación primaria y secundaria es obligatoria. Como lograr que la necesidad de obtener ingresos por parte de los menores, pueda ser compatible con la necesidad y el derecho a la educación.
Algunos sectores de la sociedad civil, llámese ONG’s, han tomado la posta dejada por el recuerdo neoliberal de las funciones del Estado, y se han puesto a reunir juguetes para los niños carenciados de diversas partes del país. Una vez por año, a fines de año, estas ONG’s reparten lo que han logrado reunir durante el año donado por los ciudadanos del país.
Lo lamentable de esto es que los niños que reciben estos juguetes, esperan con ansias esta fecha, la fecha en que la ciudadanía se hace carne en un juguete donado, sabiendo que no tendrán otro juguete en sus manos hasta que transcurra otro año. ¿Dónde están los derechos de esos niños de poder jugar con juguetes? ¿Por qué la sociedad no lo ve?
Los niños que limpian nuestros vidrios nos molestan, pues nos muestran a donde hemos llegado con nuestro individualismo y nuestras ansias por satisfacer al nuevo dios del siglo XXI.
Lic. Hugo Morris
Noviembre/2008 Buenos Aires