Ojos que no ven, corazón que no siente: Problema que no se resuelve
El 24 de Septiembre último, como parte de su gira por Nueva York (EE.UU.), Cristina Fernández de Kirchner se hizo presente en la Fundación Alas (América Latina en Acción Solidaria) en ocasión de la conferencia “Los niños en América Latina: Un futuro sin Pobreza”. Frente a los muchos artistas, intelectuales y líderes empresariales que confluyeron en la constitución de esta organización sin fines de lucro (que tiene por objetivo la promoción del Desarrollo Infantil Temprano como la herramienta potencialmente más efectiva en la lucha contra la pobreza en América Latina y el Caribe), la Presidenta de los argentinos resaltó la importancia de que estas personas – que se destacan entre las más influyentes del continente – “se dediquen a darle visibilidad, pongan luz y micrófonos a temas como el de la pobreza y el de los niños…”.
En los mismos días en que la Presidenta enunció estas palabras, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) – protagonista de numerosas polémicas en los últimos años por la irregularidad en sus mediciones – publicó la “Incidencia de la pobreza e indigencia en el total de aglomerados urbanos y por región estadística”. En este informe se detalla que el índice de pobreza actual en la Argentina es de 17,8% (4.348.000 personas), lo cuál implica un descenso en esta cifra – en el último año – de cuatro puntos y cuatro décimas porcentuales.
Sin embargo, la cifra citada contrasta con la realidad argentina observable para todo aquel que habite este país. Sin ir más lejos, en la misma capital de la República se observa un incremento irrefrenable de la población de las Villas Miserias (según un informe de la Defensoría de la Ciudad de Buenos Aires, del año 2001 a la fecha por lo menos se duplicó la población que habita estas áreas, aumentando – tan sólo en el último año y medio – más del 30%).
Expertos señalan que en el mejor de los escenarios, la cifra de pobres en la actualidad debiera ser similar a la registrada a finales del 2007: casi 30% (es decir, más de 3.000.000 de personas que las incluidas en el censo oficial) o, tomando en consideración el elevamiento del costo de vida en el país, dos o tres puntos porcentuales mayor.
Resulta por lo menos llamativo, entonces, lo enunciado por la Presidenta Fernández de Kirchner en Fundación Alas, al ser su Gestión responsable de alterar los números que debieran “dar visibilidad al problema de la pobreza”. Dicen los que saben que el primer paso para llegar a la resolución de un problema es el reconocimiento del mismo. Por consiguiente, que la alta dirigencia de la República Argentina se tome el trabajo de disimular y evitar la dimensión real de la pobreza en este país, sólo deriva en la triste presunción de que la resolución a este problema no se encuentra próxima. En definitiva: ojos que no ven, corazón que no siente, problema que no se resuelve.
María del Pilar Assefh, tiene 22 años, en Julio terminó la cursada de la Licenciatura en Comunicación con orientación en “Estudios Culturales” en la Universidad de San Andrés, Buenos Aires.
Actualmente trabaja en la Tesis de Grado de dicha carrera, la cuál se centra en comunicación política y medios de comunicación en Argentina. Al mismo tiempo, colabora en distintos proyectos relacionados con el medio ambiente y el Tercer Sector en Argentina.