Violencia Social

Los niveles de delincuencia dependiendo de qué diario uno se dedique a analizar en la Argentina, están cada vez mas altos. Desde diferentes sectores del gobierno nacional y provinciales, ante las preguntas de los periodistas, la respuesta de los funcionarios pasa por indicar que sólo es una sensación de inseguridad, mientras tanto los muertos en manos de los delincuentes se suman diariamente.
Una ola de violencia azota a las grandes ciudades del país y hoy estamos desgarrándonos las vestiduras ante la inacción del Estado, ese Estado que en la década del noventa la mayoría de la población estuvo de acuerdo en desmantelar en aras del mercado y la libre competencia. Esa tan mentada libertad de acción de los individuos, en donde los más aptos sobreviven.
Ninguno de los políticos y dirigentes de esa época que hoy continúan en sectores de poder (legislativo y ejecutivos provinciales), nos alertó de los posibles resultados de generar una sociedad competitiva en donde el otro deja de ser un cooperador en la sociedad y pasa a ser visto como un tercero con el cual debo luchar por los recursos escasos.
El Estado en la década del noventa realizó un paso al costado desde un óptica neoliberal generando una ola de privatizaciones y dejando atrás las visiones de políticas universales, pasando a las denominadas políticas focalizadas que aún se mantienen en lo social. Supuestamente el Estado velaría por aquellos sectores desfavorecidos por el mercado, permitiéndoles insertarse de algún modo.
Lamentablemente con sólo subirse a un vehículo y realizar una gira por los cordones urbanos, sólo de día por cuestiones de seguridad física, uno puede darse cuenta de que las promesas de seguridad social, no fueron cumplidas. Los llamados antiguamente cordones industriales, hoy los podemos ver como cordones de pobreza y exclusión social.
Deseábamos ser parte del desarrollo que nos vendieron en los noventas en donde seríamos competitivos, pero no queremos aceptar que en el espacio de la competencia, ese otro competirá con las herramientas que posea. No nos fijamos que las herramientas que les dejamos a todos aquellos que fueron excluidos del sistema, son aquellas que puedan tomar por la fuerza.
En la selva los animales no se preocupan por el otro, a menos que ese otro sea un peligro a su supervivencia. Hoy nosotros los animales, estamos preocupados por nuestra supervivencia y por lo tanto, exigimos que ese Estado que otrora era demonizado, participe activamente en nuestra protección. Es cierto que la teoría liberal plantea que el Estado debe proveer la defensa de los ciudadanos mediante la fuerza pública, pero nos olvidamos que esa misma teoría no nos asegura el éxito.
Uno de los puntos en este momento en discusión, pasa por la edad de imputación de los menores de edad. Con dieciocho años no alcanza, hay que bajarla. ¿Alcanzará con catorce años?, tal vez ¿habrá que llevarla a doce?, por qué no llevarla a diez, o a ocho, o no importa, si es diferente y excluido hay que reprimirlo.
Las cárceles, perdón, los centros de recuperación, se encuentran saturados por la sobre población. El Estado se ha preocupado construyendo varios centros de recuperación de delincuentes, pero no dan abasto. Pareciera que la respuesta mágica de aumentar los espacios de detención, no dan el resultado esperado.
Aquellos que se han logrado adaptar a las condiciones que no deseaban de antemano, ahora nos molestan. ¿No es que ha llegado la hora de empezar a pensar que en la sociedad, por lo menos la nuestra latinoamericana, no puede continuar por el camino de la individualidad? Ha llegado el momento de que la sociedad argentina vea a aquellos que sufren por la indiferencia social.
Si como sociedad no nos empezamos a preocupar y procurar en intentar modificar este sentir de individualidad, el futuro que nos espera no creo que sea muy promisorio. Viejos discursos vuelven a aparecer en el colectivo, mano dura para los delincuentes, esta salida la intentamos con anterioridad y así nos fue.
Aquellos que tengan animales saben que si lo azotan y golpean, tarde o temprano les devolverán el favor. Nosotros los animales que ¿pensamos?, nos golpeamos continuamente entre nosotros, ¿por qué nos asombramos del resultado? Es hora de volver a las políticas universales sociales, para resolver esto entre todos.

Lic. Hugo Morris - 28/octubre/2008

2 Responses to “Violencia Social”

  1. melisa Says:

    ese hombre ignora las politicas neoliberrales llamado hugo morris ignora las politicas del sistena neoliberal, que provoco diversas problematicas sociales una de ellas la delicuencia

  2. Rufor Says:

    Hi there,
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    Thank you
    Rufor

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